


La generación de adultos mayores fue históricamente educada con parámetros de nuestra época, y en general, no esperábamos que la esperanza de vida fuera la actual. En ese contexto surge una pregunta esencial: ¿estamos preparados, con la educación que hemos recibido, para entender la mayoría de los procesos y estrategias que en la actualidad tenemos a través de las neurociencias, para cursar esta etapa de nuestras vidas en las mejores condiciones posibles? Esta población tiene metas y proyectos de vida, en muchos casos inesperados, que necesitan un andamiaje mental y corporal que le permita entender los procesos que la ciencia actual nos ofrece para llevarlos a cabo. Es decir, en cierto aspecto, tenemos que reeducarnos, hacer una “pedagogía de la nueva longevidad”, relacionada con nuestro organismo y así entender y aplicar todas las herramientas que están latentes para utilizarlas en nuestro beneficio y lograr una mejor calidad de vida.
Como sociedad tenemos una asignatura pendiente, ya que no le damos suficiente visibilidad. En nuestro país hay más de siete millones de personas mayores de sesenta, lo que indica que, como en otras partes del mundo, está cambiando la pirámide poblacional.
Nuestro objetivo a través del taller que proponemos es regenerar nuestro cerebro y nuestro cuerpo para hacernos visibles ante una sociedad que sin duda nos va a necesitar. Y ahí estaremos: llevando a cabo acciones y tareas que antes nos estaban limitadas.
H.R.I.
