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A medida que pasa el tiempo, sostiene el autor, los recuerdos de las primeras décadas de la vida cobran más nitidez que los más recientes. Tras el fragor de los proyectos con que nos absorbe la edad madura, aquellos días tempranos adquieren una luminosidad que, transubstanciada por la edad, va tomando la forma de una iluminación.
Pero cuando un buen narrador relata su vida, es difícil no leerla como una novela, aunque aquí la única ficción sea la inevitable recreación con que la alquímica memoria resignifica lo vivido. 
Narradas con la impronta de genuinos “cuentos”, se abren aquellas vivencias primigenias que, al decir de Pavese, fundan nuestra mitología personal: una tormenta de verano que convierte una calle en un río, el universo entero proyectado en una pantalla de cine, una noche de verano en la que el niño presiente una fiebre distinta.
Si la historia de una vida es el registro de la construcción de un yo, Memoria de los días claros se vuelve también la reconstrucción de una época: tan diferente a la actual, que parece remota; y tan vívida en la prosa, que la sentimos cercana. 

Osvaldo Besasso (médico y escritor, con diez libros publicados) nos comparte una obra tejida con las fibras del humor, del ímpetu vital, de la entrega apasionada a cada instante del presente, con la filosofía de que “presente” es sinónimo de “regalo”. 
Un libro que invita a la claridad, en el sentido más amplio de la palabra.

Alejandro Tloupakis

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